Esta frase, pregunta, es el título de una conocida película: Que hiciste durante la guerra, papi?

La pandemia fue, es y será una guerra que toda la humanidad viene desarrollando contra un nuevo flagelo, un virus desconocido y agresivo, el COVID-19, con consecuencias de todo tipo: para la salud, sociales, económicas, psicológicas, que afecta la vida de millones de seres en todo el mundo. Para combatirlo, y hasta la aparición de una vacuna, el aislamiento social fue una de las pocas medidas para contener su propagación.

Entonces, que hizo y hace la Fundación Idel durante esta prolongada cuarentena?
Les contamos:
- Seguimos en contacto con las empresas que nos llevaban trabajos al taller.
- Evaluamos y adaptamos los procesos de elaboración para que las personas que habitualmente trabajan en el taller protegido de producción de Fundación IDEL, puedan continuar trabajando desde sus casas, con la supervisión por video llamada del grupo de voluntarias.
- Armamos videos tutoriales con el objetivo de explicar didácticamente el trabajo para que puedan llevarlo a cabo en forma correcta.
- Armamos una logística, para poder retirar el material de trabajo de las empresas, fraccionarlo y organizar su distribución a las casas, y luego retirar los trabajos terminados y entregarlos a las empresas.
- Mudamos una de las máquinas que utilizamos para la confección de bolsas de residuos a la casa de una de las personas que se ocupa de esta tarea en la fundación y hoy estamos volviendo a producirlas.
- Dificultades, tales como la necesidad de contar con permisos de circulación, el hecho de trabajar desde las casas, y supervisar esa tarea y toda la logística implícita, fueron resueltas con el esfuerzo encomiable del equipo de voluntarias y voluntarios.
- Mantuvimos permanentes contactos virtuales, grupales e individuales, con las 19 personas que trabajan en IDEL, así como con sus familiares.

La baja capacidad de producción, generada por las numerosas dificultades que se nos fueron presentando, generó una reducción importante en los ingresos de la Fundación. Esa baja en la producción fue suplida por el trabajo de las voluntarias que están realizando los trabajos en sus casas, a la vez que se incrementó la búsqueda de donaciones y una mayor difusión para la venta de las bolsas de residuos.
Ninguna dificultad nos paralizó. Nos transformamos, nos reinventamos, para que el taller siga funcionando y fundamentalmente para que las personas que trabajan en IDEL, lo sigan haciendo.

Hoy en día, el trabajo es considerado un derecho humano fundamental. Toda persona debería tener la libertad de elegirlo, en condiciones equitativas y satisfactorias, y la oportunidad de ganarse la vida percibiendo una remuneración.

Arnoldo Szwarc, voluntario de Fundación IDeL

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